¿AÚN TE PREOCUPAS POR EL QUÉ DIRÁN?

¡¡¡¡¡HOY ES LUNES!!!!!
Así en mayúsculas y con mucha admiración porque recién me di cuenta que era lunes hoy a la 1pm cuando veía a mi sobrinito dormir... Y en los próximos 2 minutos sabía de qué iba a hablar hoy. 
Hace unos días me di cuenta de algo peculiar. Las personas que me conocen saben que la mayoría del tiempo estoy riéndome de algo o simplemente riendo sin algún motivo. Tiene sentido, mi temperamento predominante es sanguíneo, ¿recuerdan? Y la emoción que predomina para los sanguíneos es la alegría. En este momento estoy en Starbucks escribiendo y moviéndome al ritmo de la canción, claro a mi ritmo el cual es ninguno porque no sé bailar jaja.
Mismo ritmo para caminar 😎
En fin ¿Qué tiene que ver la demostración de mi poco ritmo en este post? ¡MUCHO! 
Porque hace un par de años era muy distinta, sobre todo en público y con personas que no conocía. No me reía, era más seria, no hacía bromas, me reservaba casi cualquier comentario o hasta movimiento por miedo al qué dirán. Es más, cuando empecé este blog y tenían que tomarme fotos en la calle, TODAVÍA ME PONÍA ROJA porque pasaban personas y me miraban jajaja, para algunos es ridículo, otros pueden sentirse identificados. Muchos pueden haber superado algo parecido en poco tiempo, como otros demorarse muchísimo o hasta el día de hoy seguir sintiendo ese “roche” por el qué dirán y cómo actuar.


Hace poco más de una semana, estaba saliendo de dictar una clase de blogging en la UNI y encontré una mini plaza lindísima donde definitivamente tenía que tomarme unas fotos. Para variar, esta ovejita negra no solo quería una foto sonriendo, sino SALTANDO, pero no porque me guste saltar para las fotos, sino justamente porque no me gusta, ya que no sé saltar “tan bien” para una foto. Pero de terca quise tomarme una foto saltando hasta que salga alguna aceptable jaja, hasta que me di cuenta que una chica estaba subiendo las escaleras y estaba riéndose de mí saltando, o de mi cara, o de mi tontería jaja o quien sabe de qué, pero estaba riéndose. Increíblemente lo primero que sentí fue alegría, 
¿YO? ¿Alegre de que se burlen de las cosas que hago? 
Así es. Fue en ese momento en el que me di cuenta que aquella vergüenza que sentía antes por el qué dirán, por mi risa fuerte, mi forma de ser y mis comentarios sinceros aunque veces sin sentido, se estaba esfumando. No importaba más, solo estaba alegre porque a pesar de haber hecho el ridículo con mis saltos malísimos, alguien se había reído, había logrado sacar alguna risa o sonrisa. No importaba más que entender que sacar nuestro verdadero yo puede traer cosas increíbles.

¡Qué importa si algo nos sale mal! 
¡Qué importa el qué dirán!
¡Qué importa si alguien más se ríe de nosotros!

Lo único que importa es que aprendamos a reírnos también, sin hacerle daño a nadie, sin buscar más que sonrisas como las nuestras.

Chaplin dijo una vez que un día sin sonreír es un día perdido y pienso lo mismo 💗

...Y para los emprendedores que leen esto ¿Cuándo han visto un millonario avergonzado? Ahí se los dejo.

¡¡SONRÍAAN QUE ES LUNES!!


Delia Choquehuanca.

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Comentarios

  1. Esto me recuerda a la siguiente frase... "por que no me relaciono con gente normal" jajaja buen post oveja!

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