"MALESTARES DE DOMINGO"

"¡Uy! ¿Ya es domingo?" 
Esa fue la frase llena de malestares que me siguió durante mucho tiempo.
Aunque hoy en día disfruto lo que hago, aún han quedado algunos rezagos de los “malestares de domingo”. De niña, los domingos tenía dolor de cabeza, dolor de estómago, estaba preocupada porque ¡ya casi era lunes! Y no había terminado la tarea para el colegio. En la universidad, los lunes empezaba la tortura de las prácticas y controles nuevamente, recordaba que ya casi era lunes (de nuevo) y no había leído nada. No, no me iba mal por si lo están pensando. Bueno en el colegio no, jajaja. En la universidad me costó un poquito más, pero ya estoy a un mes de graduarme ¿ok? Jaja.

Creo que algún momento todos hemos tenido esas épocas donde los "malestares de domingo" nos seguían y muchas veces se quedaban por la costumbre de tenerlos. 
Sin embargo, hace un tiempo me di cuenta qué era lo realmente causaba estos malestares. Pues a pesar de pasar aquellas épocas seguían existiendo esos pensamientos como: "¿Por qué no lo hice antes?”, “¿Por qué no lo terminé con tiempo?” y sin olvidar el que siempre nos repiten “¿Por qué dejas las cosas a última hora?”.
 Y que claramente daban vueltas al realizar no solo actividades que no disfrutaba, sino también de las que sí disfrutaba.

Ahora lo pienso y...

¿Cómo no vamos a dejar las cosas a última hora si nos decimos una y otra vez exactamente eso?
¿Cómo dejar de pensar o hacer lo que debemos si nos recordamos lo contrario siempre?



El universo escucha y algunas veces escucha lo incorrecto. “Tiende tu cama todos los días” no es lo mismo que “Nunca tiendes tu cama”, sin embargo, ¿Qué frase solemos repetirnos más? Lo segundo, y por eso NUNCA lo hacemos. Es un ejemplo sencillo, puedes asociarlo a lo que a ti te suceda.

Se han percatado que la solución está mucha veces en cómo nos expresamos, y no solo hacia los demás, sino hacia nosotros mismos. Muchas veces somos tan inconscientes de nuestras palabras que nos decimos lo opuesto a lo que queremos.

Definitivamente es un proceso que sigue tomándome tiempo, pero ¿saben qué?
¡Cómo vale pena!

Cómo vale la pena cuidar las palabras que nos decimos a diario. Al inicio parece tonto e inútil, pero prueba un tiempo decirte solo cosas buenas y positivas. De vez cuando (eso significa como un millón de veces al día jaja) te van a salir cosas negativas y nada buenas, pero tranquilo, toma su tiempo, solo pregúntate si eso es lo que quieres y si mereces esas palabras.

Muchas veces hacemos cumplidos a otras personas, pero nos olvidamos de los cumplidos que nosotros nos merecemos. Si añades UN solo comentario de cómo realmente quieres hacer algo y cuan bueno eres para realizar lo que sea, ya estás del otro lado 
¿Lo intentamos?

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Lo que te acabo de comentar no es más que el poder que tienen las palabras, sobre nosotros, sobre nuestra vida y lo que nos sucede todo el tiempo. Las palabras están llenas de energía, energía que te hacen tener un día como quieres o como no quieres, o mejor, que te pueden hacer vivir como realmente mereces. Ya sabes, al final...
TÚ SIEMPRE DECIDES.

¡Hemos encontrado la solución a los malestares de domingo!
Pero una vez más, solo tú tienes el poder de acabar con eso, que no son más que el resultado de nuestros pensamientos que terminan siendo nuestras palabras diarias.

Que las palabras de hoy nos sanen, enriquezcan nuestra vida y la de los demás, que las palabras de hoy nos acerquen a nuestras metas y nos hagan sentirnos más felices.


Con un simple, pero PODEROSO "hoy es un gran día", vamos bien. 
Una vez más, un gran lunes ovejas negritas 💓


Delia Choquehuanca.


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