"DE VUELTA A LA REALIDAD"


Decidiendo uno de los 100 temas que tengo en mente para el post de hoy- y pidiendo las disculpas respectivas a mis ovejas negritas por no publicar un post el lunes por primera vez- sigo encontrando más y más temas. Sin embargo, el tema que tenía en mente para este último lunes, por más que ya no sea inicio de semana, sino todo lo contrario no voy a dejar de abordarlo porque realmente me llamó mucho la atención escuchar y leer la misma frase: “De vuelta a la realidad”.

La verdad es que no le había prestado tanta atención a esta frase antes. Algunos quizás de broma, inconscientes  de aquel disgusto, otros realmente hartos de la situación, pero con un profundo “es lo que hay”, “es lo que nos toca”.


Este último fin de semana me fui de viaje a Máncora como muchos saben, fue un viaje de amigos, relajo, fiesta, mil fotos, risas y comida por doquier, la pasé genial. Fue en el regreso de este viaje que escuche esta frase y donde me pregunté ¿por qué sentimos que volvemos de vacaciones y “volvemos a la realidad”? ¿Tan mala es “la realidad” que lamentamos que se acaben las vacaciones o un feriado y deseamos estar lejos o libres más tiempo?

Esto nuevamente está ligado con nuestro propósito, y digo nuevamente porque lo hemos conversado antes. 
¿Si viviéramos haciendo lo que nos llena el corazón lamentaríamos regresar al día a día?
Creo que inconscientes o no de esto propagamos un falso malestar a quienes nos rodean o peor aún, creemos que es normal odiar el día a día, ¿todos odian ir a clases y aman tener vacaciones, no? ¿Todos odian su trabajo y sueñan con salir de vacaciones, cierto? "Es normal, amar los viernes y odiar los lunes".

En algún momento de mi vida, sí tuve aquella sensación de desear que sea viernes. Definitivamente no estaba muy feliz con lo que estaba haciendo, pero me dije a mí misma que era parte del proceso, que tenía que pasar aquella etapa para avanzar, pero que definitivamente no sería para siempre, que no me permitiría sentir aquel odio a los lunes y amor a los viernes, que no esperaría un fin de semana para hacer lo que amo, ni para soñar o "ser feliz".

Muchas personas me enseñaron esto antes de experimentarlo y quizás por eso pude reconocerlo. 
La vida no es lo que te toca, es lo eliges día a día. Si no estás a gusto puedes cambiarlo. 
Reconocer y admitir que hay algo más que lo vienes haciendo hace 2, 10 o 20 años, es de ovejas negras, el tiempo nunca importa, el tiempo no es limitante de nada ni nadie, siempre hay más alternativas. Solo depende de ti qué tan dispuesto estés.

Estamos acostumbrados a relacionar la realidad con cosas no tan agradables. Como si la realidad fuera cruel, pero qué si nos enfocamos en construir una realidad a la que nos guste regresar. No importa qué hagas, no importa lo que tengas. 

Ahora, ¿de vuelta a la realidad?
Sí, pero esa a la que amamos retornar y si aún no existe, ¿qué estamos esperando para construirla?


Delia Choquehuanca.


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